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Saturday, August 9, 2014

El hombre devorado I, Rosamel del Valle

El Hombre Devorado

I

Largo y obscuro paso sometido al rigor de un oleaje
De irresistible sangre vestida de gala y siempre dispuesta
A recibir a los invitados del sueño y que surgen
Del inmenso vapor terrestre cada noche y a cada sonido
Donde la piel oye crecer sus plumas de terror.
No en vano, oh resplandor de las piedras y de las olas
Has vivido en mi sombra petrificada y huésped
Permanente de todo lo que pasa sin ruido y de lo negro
Invisible y brillante en campanas disueltas.
No en vano y las voces del invierno sin pies
Nacían de mi espalda en humareda de himno solo
Inconfundible y solo y oyéndose a sí mismo y a lo lejos
Envuelto y devuelto en un eco de trueno caído en el agua
Desehecha también por si misma

Sunday, August 15, 2010

Sueño

Soñé con un gran cometa que se acercaba a la tierra. ibámos en un bus dirección coquimbo desde el balneario de la Herradura. El paisje era antiguo y la noche clara. El cielo opacado por el brillo del asteroide. Entonces no existían casas en el camino. Vi pasar por encima a aquel cuerpo celeste y divisé cada una de sus grietas y espacios, De cada una de ellas, luz emanaba y se perdía lejos. Inevitablemente el asteroide impactó cerca de la trayectoria del bus. La explosión pudo ser apreciada desde una gran distancia. Una especie de hongo con mucho calor. Nos arrojó lejos, pero había descendido del bus a tiempo. Al caer, por suerte no fui agredido por ningún metal. caí y el resto del camino fue nadar por un mar que se había salido. Costaba avanzar pero de algún modo yo lo hacía con facilidad. Tiempo después, nos congregaríamos en un playa de mares azules y misteriosos. Tras los riscos nadie había ido aun, sin embargo, cuando nos preparábamos para entrar al agua una familia surgió desde el bloque final de rocas inexploradas. Pregunté por el idioma en el cual hablaban pero no era ninguno que yo dominara.
Los peces eran grandes, las olas refrescaban había que tener respeto pero no miedo

Saturday, July 24, 2010

Todo es parte de lo mismo. En las playas había mucha gente. todos miraban hacia el horizonte donde muchas olas de un tamaño descomunal se formaban. Cuando estas se acercaron a las costas logramos aferrarnos a la roca. Sujetaba a mi amada fuertemente. El agua estaba helada y azotaba la costa. Entre la espuma logré ver gente que se iba hundiendo, otros girtaban. Después vino el recuento, muchos desaparecidos. Encontré a mi madre y algunos parientes. Uno de mis hermanos había desaparecido. Mi madre tenía la esperanza de que hubiese migrado antes de los sucesos hacia el sur. Yo no estaba seguro, pues la vida había cambiado y ya no habían pérdidas, sólo espera. Larga espera en nuestras manos.

Friday, July 23, 2010

Sueño

La noche no fue fácil, el sueño fue arduo y corto
En él yo deambulaba bajo el oceáno. Las aguas eran de un cristal puro, sin ambargo, cercana a la superficie habitaban diminutos organismos. Al mover las aletas estos se dispersaban y la transparencia era absoluta. Me hacia recordar una piscina descuidada y tranquila, de color verde intermitente. El lugar estaba lleno de peces de colores y uno particularmente grande. Era de una azul fuerte pero oscuro con una llamativa mancha amarilla en el costado. Al mirar hacia la superficie te vi sentada al borde del muelle. Nuestra hija en un pequeño traje de neoprén jugaba de espaldas al mar. De pronto perdió el equilibrio y cayó en un lugar no profundo. Donde el mar acaricia las rocas y el resto de las estructuras del antiguo muelle, destruido durante una olvidada tormenta. Se ahoga gritastes, y saltastes de inmediato hacia ella. Yo llegué al instante y te dije calma, la diviso y voy por ella. Se ahoga gritastes. La saqué del fondo, estaba de espaldas, me miró asustada pero estable. Estaba bien. Cuando salimos del agua noté que tu pierna había sido mutilada por una de las rocas. Espantado exclamé: Tu pierna, donde está tu pierna. tu no respondistes y mirastes al horizonte. El corte era perfecto. Logré recuperarla y nos fuimos a la casa. Tu madre aguardaba, lloraba. Si creo que lloraba. Llamamos a un ambulancia. Preparé la tu bolso, busqué tu pierna, que se ponía negra. Limpiamos el muñón y esperamos las respuestas. Otra vez, en un hospital. Esta vez nos dijeron que habría que esperar, tal vez podrían conectarla denuevo. LLoré al saber que tal vez no podrías volver a ser feliz.
Al despertar me aseguré de todo había sido un sueño y que ni tú ni muestra pequeña habían sido presas de él.
A veces uno muere una infinidad de veces y la pérdida no es sólo el comienzo de una perspectiva distante.
Prometo no volver a dejarte al borde de ningún risco.